Orientaciones
para el uso didáctico de Psicología en la adolescencia
La obra Psicología en la adolescencia está formada por
un libro y cuatro DVD.
El contenido
de esta obra está dirigido a padres, profesionales y educadores
y ofrece pautas y materiales para la orientación y educación
de los adolescentes.
Cuando
un niño llega a la pubertad se hacen evidentes sus cambios físicos,
los cuales van acompañados de cambios psicológicos, ya
que en este momento el adolescente adquiere una mayor percepción
del mundo que le rodea, de los demás y de sí mismo y comienza
el proceso de dejar de ser niño para convertirse en adulto.
Este
proceso de madurez provoca grandes inseguridades, tanto en el adolescente,
que debe aprender a adaptarse a sus nuevas características, ya
sean físicas o psicológicas, como en los padres, puesto
que deben ayudar a su hijo a adaptarse al mundo adulto de la manera
menos traumática posible.
La adolescencia
es una etapa de descubrimientos en la que todo se vive de manera extrema
y en la se necesita el apoyo y la comprensión de los padres,
los cuales deben mantener una actitud abierta y paciente respecto al
hijo adolescente, es decir, ofreciendo cariño y ayuda al hijo
y, en caso de ser necesaria una desaprobación de la conducta
del adolescente, hacerla de manera constructiva para que, de esta manera,
no se fomente la inseguridad y la angustia en el adolescente.
Lo mismo
ocurre con los educadores, que deben ofrecer afecto y complicidad a
los adolescentes sin perder, por ello, su autoridad y, del mismo modo
que los padres, evitar una recriminación pública al adolescente.
En esta
etapa es muy importante que los padres compartan actividades con sus
hijos y se creen unos vínculos de afecto, respeto y admiración
mutuos. De esta manera se evitará, en la medida de lo posible,
que el adolescente caiga en conductas de riesgo y se sienta inseguro,
sin motivaciones, vulnerable, etc.
Tanto
el libro como los DVD desarrollan los mismos temas. Todos los capítulos
se dividen en tres apartados: Planteamiento, señales de alerta
y consejos prácticos.
La obra
consta de 4 capítulos, que corresponden a los cuatro pilares
en los que se asienta la personalidad adolescente:
El primer
capítulo explica los cambios físicos y hormonales que
sufre el adolescente, con la consiguiente angustia que le provocan estas
variaciones y la necesidad que tendrá, a partir de ese momento,
de aceptarse a sí mismo.
El segundo
capítulo se basa en la mayor capacidad de razonamiento que adquiere
el adolescente. A partir de la adolescencia el chico ya es capaz de
pensar en abstracto y de reflexionar sobre temas que antes no se había
planteado, como pueden ser la vida y la muerte, el amor, etc. Este razonamiento,
con la consiguiente adaptación, hará que el adolescente
entre, de manera óptima, en la edad adulta.
El tercer
capítulo está dedicado a la afectividad. Hasta este momento
los niños recibían el afecto de su familia y de sus amigos,
pero en el momento de la adolescencia aparece un nuevo factor, la pareja,
lo cual conlleva que exista otro tipo de afecto. Es muy importante que
el adolescente no tenga carencias afectivas para poder lograr un desarrollo
completo.
El cuarto
capítulo recoge la necesidad de que la interrelación social
del adolescente sea la correcta, ya que ello es clave en la elaboración
de la personalidad del adolescente. Si el comportamiento social del
adolescente es correcto ello demuestra que su proceso de adaptación
a la vida adulta sigue su curso pero si, por el contrario, este comportamiento
no es bueno ello nos demuestra que el adolescente presenta carencias
que deben resolverse para evitarle futuros problemas.
El libro
está destinado a padres, educadores y profesionales. El hecho
de complementar el libro con material audiovisual permite hacerlo extensivo
a los mismos adolescentes, ya que, a partir del visionado de los DVD,
pueden llegar a sus propias conclusiones y debatir sobre ellas en las
clases de tutoría, al tiempo que asimilan los conceptos que se
les explican y los ponen en práctica en su vida diaria.
Las orientaciones
didácticas de los temas son las siguientes:
Capítulo
1.- Cambios físicos.
En esta
etapa el adolescente sufre 3 tipos de cambios distintos, los cuales
le provocan inseguridad y angustia.
Por lo
que respecta a los cambios hormonales, son característicos los
altibajos y la inestabilidad en el carácter, el paso de la euforia
más desatada a la tristeza más absoluta y viceversa.
En cuanto
a los cambios estructurales los más destacables son la aparición
de pelo y barba en los chicos, el crecimiento de los pechos en las chicas
y los cambios de estatura y peso.
El tercer
cambio corresponda a la fisiología. Los cambios fisiológicos
tienen lugar cuando las niñas tienen la menstruación y
los niños las poluciones nocturnas.
A menudo,
cuando el adolescente no acepta estos cambios físicos se producen
los denominados trastornos alimentarios, fenómeno mucho más
frecuente en las chicas que en los chicos.
En estos
casos, los padres deben valorar a su hijo por todas sus cualidades,
no sólo por su físico. De esta manera, si percibe que
tiene el apoyo de sus padres, el adolescente aprenderá a aceptarse
a sí mismo.
Capítulo
2.- Búsqueda de la estética propia.
Los adolescentes
quieren ser diferentes de los adultos, ello les lleva a buscar una estética
distinta, lo cual hace que vayan vestidos todos igual. Este afán
por buscar un estilo propio les lleva a etiquetarse para identificarse
con el grupo al cual pertenecen y vestir de manera similar a los miembros
del grupo.
Este
interés por buscar una estética que les favorezca y por
seguir la moda es una muestra de inseguridad y de no aceptación
del adolescente, ya que no tiene criterio propio a la hora de elegir
y acaba siguiendo el de su grupo.
Los padres
deben ayudar al adolescente a encontrar esa estética propia sin,
de todos modos, oponerse radicalmente a muchos aspectos de la moda y
razonando con ellos los puntos en los que no se esté de acuerdo,
por ejemplo, si el adolescente quiere ponerse un piercing y los padres
no están de acuerdo.
Capítulo
3.- Atracción física.
Cuando
un niño entra en la adolescencia descubre al sexo contrario y
empieza a sentir atracción por las personas del otro sexo. Es
el momento de las primeras relaciones de pareja y los primeros contactos
entre los adolescentes, así como el momento del descubrimiento
del sexo y de la autoexploración.
Es importante
que estos descubrimientos sigan su curso normal y no se conviertan en
obsesivos para los adolescentes, del mismo modo que es importante que
los padres no sean excesivamente conservadores en estos temas y respondan
a las preguntas y dudas que tenga el adolescente.
Capítulo
4.- Trastornos psicosomáticos.
En el
cuerpo del adolescente se reflejan todos los sentimientos, tanto positivos,
como negativos, que está viviendo. Una vez se percata de lo que
es beneficioso y lo que es nocivo para el cuerpo actúa en función
a ello.
Cuado
un adolescente tiene insomnio, tics o algún tipo de problema
corporal nos está indicando que necesita algún tipo de
ayuda psicológica.
Es importante
que los padres y educadores estén atentos a todos estos síntomas
que pueden presentar los adolescentes para, de esta manera, poderlos
aliviar de manera rápida y eficaz.
Capítulo
5.- Drogas.
La adolescencia
es un momento de búsqueda de límites, de llegar a descubrir
hasta dónde aguanta el cuerpo. Es por ello que los adolescentes
experimentan con el alcohol, el tabaco y, en algunos casos, con las
drogas.
Cuando
un adolescente experimenta un abuso de cualquiera de estas substancias
demuestra que no es capaz de controlar la situación y que, por
tanto, necesita de todo tipo de ayuda para romper con esta adicción.
Es muy
importante que los adolescentes reciban información desde pequeños,
tanto en casa como en la escuela, sobre los peligros de las drogas y
las consecuencias nefastas que tienen para la salud.
apítulo
1.- Razonamiento abstracto.
El adolescente
adquiere la capacidad del razonamiento abstracto, es decir, que aprende
a razonar sobre temas que antes no se había planteado, temas
fundamentales como la vida, la muerte, etc. La adquisición de
este conocimiento les permite aumentar sus capacidades intelectuales,
ya que les permite divagar y opinar sobre una serie de temas que son
nuevos para ellos y les ayuda a alcanzar el perfecto desarrollo.
Cuando
los adolescentes utilizan estas nuevas capacidades adquiridas para reírse
de los demás o despreciar algún tema en concreto muestran
diversos problemas, como la inseguridad o la no adaptación, es
importante prestar atención a estos signos ya que indican carencias
e los adolescentes o problemas de adaptación a su nueva condición.
Generalmente, el tema que más desprecian o sobre el que se muestran
más críticos es el aspecto en el que presentan más
carencias.
Capítulo
2.- Reflexiones sobre mis propios sentimientos.
En la
etapa adolescente los jóvenes aprenden a reflexionar sobre sus
propios sentimientos y emociones. Distinguen entre los diferentes tipos
de sentimientos y afectos (por ejemplo, entre la amistad y el amor)
y razonan y opinan sobre ellos.
Si un
adolescente presenta siempre unos sentimientos negativos está
denotando una baja autoestima y una incapacidad de asumir sus propias
responsabilidades. Esto demuestra una demanda de afecto por parte del
adolescente.
Es importante
que los padres y profesores sean capaces de prevenir estas situaciones
o tratar de evitarlas en la medida de lo posible, por ello es recomendable
que se traten estos temas antes de que sucedan (por ejemplo, es básico
hablarles de la no correspondencia amorosa). De este modo los adolescentes
ya dispondrán de información y serán capaces de
encarar mejor la situación.
Capítulo
3.- Iniciativas y proyectos.
En esta
etapa empiezan a crearse expectativas de futuro y objetivos a alcanzar.
La mayoría de los adolescentes tienen alguna meta que desean
alcanzar, ya sea laboral o personal, lo cual es una muestra de esta
integración en la vida adulta.
A pesar
de todo hay muchos adolescentes que no son capaces de plantearse ningún
reto y viven al día, sin saber muy bien lo que quieren. Esta
falta de ilusión y de ganas es también una falta de coherencia
interna y de madurez, ya que en estos casos el adolescente no hace ningún
esfuerzo por integrarse en la vida adulta.
Es importante
que, tanto los padres como los educadores, ayuden a los adolescentes
a ponerse metas y los motiven y valoren para que las alcancen. Si se
sienten apoyados, especialmente por los padres, pondrán más
esfuerzo y empeño en lograr ese objetivo que desean.
Capítulo
4.- Meta idealizada.
Muchas
veces las metas que se proponen los adolescentes son ideales, lo cual
hace que se produzca el llamado choque generacional. En estos casos
los jóvenes critican el sistema que rige el mundo, ya que ya
tienen capacidad intelectual para hacerlo, y pretenden cambiarlo, lo
cual puede resultar un problema, ya que, en muchos casos, esas metas
ideales no son viables.
A menudo
esta idealización se produce con los propios padres. Los adolescentes
tienen a los padres idealizados y querrían ser como ellos, lo
que les produce angustia, ya que creen que nunca llegarán a ser
como ellos. En otros casos se produce el fenómeno contrario,
no quieren ser adultos porque el ejemplo de sus padres no ha sido el
más óptimo y no quieren semejarse a ellos. O también
pueden producirse conflictos cuando se produce una separación
en los padres y los adolescentes entablan una buena relación
con las nuevas parejas de los padres, lo que les lleva a angustiarse
y a no querer entrar en la vida adulta por considerar que es demasiada
responsabilidad. Esta ansia por no querer crecer se conoce como síndrome
de Peter Pan.
Los padres,
independientemente de si están separados o no o si uno de ellos
ha fallecido, deben transmitir a los hijos la idea de que no existe
la persona perfecta, de que todos cometemos errores y que todos tenemos
nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas. De esta manera los adolescentes
aprenden a ver la realidad sin, por ello, perder la ilusión por
cumplir sus sueños.
Capítulo
5.- Capacidad intelectual.
De la
misma manera que los adolescentes buscar forzar al límite el
cuerpo, también lo hacen con la capacidad intelectual, para saber
hasta dónde son capaces de llegar, cual es el ámbito en
el que se desenvuelven mejor (matemáticas, literatura..), cuál
es su capacidad de memoria, de lógica. Esto les produce seguridad
en sí mismos y les ayuda a desarrollarse como personas.
Es importante
que se valoren las capacidades intelectuales del adolescente y que se
sepa hasta dónde es capaz de llegar, si existe una inestabilidad
emocional en el adolescente o si hay algún factor, como hiperactividad
o, nuevamente, inseguridad, el rendimiento académico del adolescente
presentará variaciones y, probablemente, sea necesaria la ayuda
de algún profesional.
Deben
ofrecerse las herramientas para que los adolescentes sepan administrar
su tiempo y sepan sacarle el máximo partido a su capacidad intelectual
para, así, obtener los mejores resultados académicos posibles.
Es básico que aprendan a esforzarse para desarrollar su capacidad
intelectual.
Capítulo
1.- Personalidad.
En esta
etapa el adolescente empieza a desarrollar la que será su personalidad
futura. Hasta este momento su personalidad estaba formada por los aspectos
genéticos pero a partir de este momento ya empiezan a acumular
experiencias vividas y nuevos razonamientos y planteamientos; es obvio
que cada adolescente tendrá su propia personalidad ya que las
experiencias no son las mismas para todos.
Para
que esta personalidad se forme correctamente es muy importante que el
adolescente se conozca a sí mismo y sepa decir con claridad cuáles
son sus virtudes y sus defectos y muestre voluntad en mejorar esos defectos.
Si el
adolescente no se conoce a sí mismo si su personalidad no está
formada pueden darse diversos trastornos como la angustia, la depresión,
la inseguridad... todo ello puede llevar, en casos extremos, al suicidio.
Por todo
esto tanto los padres como los profesores deben animar a los adolescentes
a hacer un autoanálisis para ser capaces de definirse a sí
mismos y, de este modo, saber cuáles son sus capacidades y competencias
y sus defectos y poder alcanzar, de una manera más óptima,
la vida adulta.
Capítulo
2.- Motivación.
Hasta
este momento los adolescentes recibían motivaciones externas,
es decir, querían parecerse a alguien, lo imitaban, porque les
gustaba, pero una vez ya entrados en la adolescencia, los jóvenes
tienen otro tipo de motivaciones, las internas, que consisten en la
satisfacción que conlleva alcanzar un objetivo.
Si un
adolescente no está motivado, no tienen ningún tipo de
ilusión, está demostrando una serie de carencias que deberían
cubrirse para que lograra alcanzar su adecuado desarrollo personal.
Es muy
importante motivar a los jóvenes, dándoles a entender
que si se esfuerzan en alcanzar lo que desean probablemente lo conseguirán
siendo ellos mismos, sin necesidad de parecerse a nadie.
Capítulo
3.- Autoestima.
La autoestima
es la capacidad que permite que las personas nos valoremos positivamente.
Es una capacidad que se adquiere con el tiempo y con las experiencias
vividas. En la adolescencia es una capacidad muy vulnerable, por tanto
es básico no infravalorar o desvalorizar al adolescente, ya que
ello puede tener consecuencias muy negativas para el desarrollo del
adolescente puesto que puede o sentirse valorado por los demás
y ello conllevará que acabe por no valorarse él mismo.
No debe
hacerse ninguna recriminación o humillación pública
al adolescente, ya que eso mina su autoestima. Es mucho más recomendable
hacerle todo tipo de reflexión en privado, sin necesidad de faltar
el respeto al joven.
También
es recomendable dar importancia e incentivar los pequeños logros
que consiguen, para estimularlos a llegar más lejos y potenciar
esa autoestima y valoración.
Capítulo
4.- Comunicación.
En esta
etapa es fundamental la comunicación con el adolescente, que
puede ser de tres tipos: gestual, verbal y subliminal. Muchas veces
no son capaces de manifestarse verbalmente, por lo cual utilizan la
comunicación gestual para transmitir sus emociones.
En este
momento los adolescentes ya pueden establecer una relación de
iguales con los padres y pueden mostrarse críticos cuando observan
incoherencias en los mensajes que les transmiten los padres (por ejemplo
si los padres no les prestan la suficiente atención).
Cuando
el adolescente se aísla y rehúye todo tipo de comunicación
nos está indicando que tienen algún problema. Es importante
no agobiarlo y pretender que se comunique si no lo desea, en estos casos
es necesario que, con mucha paciencia y esfuerzo, se consiga que el
adolescente manifieste sus problemas. Es importante que los padres estén
atentos a las señales comunicativas que ofrece el adolescente
y lo orienten y ayuden sin subestimarlo. De esta manera conseguirán
construir una comunicación fluida entre ellos, lo cual evitará
muchos futuros problemas.
Capítulo
5.- Relaciones de pareja.
Las relaciones
de pareja son una de las novedades de esta etapa, en la que la atracción
física cobra más importancia y desemboca en las relaciones
de pareja. En muchos casos los adolescentes buscan repetir el modelo
de sus padres pero, en los casos que proceden de familias desestructuradas,
los adolescentes buscan afecto en su pareja y tratan de conseguir esa
relación de pareja ideal que no han visto en su casa.
Este
fenómeno se vive de manera diferente, según si son chicos
o chicas. Las chicas lo viven mucho más intensamente, implicando
mucho el tema de los sentimientos, mientras que los chicos suelen dar
más importancia a la cuestión física.
Se debe
transmitir a los adolescentes la necesariedad de la correspondencia
en las relaciones amorosas, es un signo de alerta muy importante cuando
una chica adolescente es capaz de cometer locuras por amor o cuando
existe una pasión desbordada e inmadura en una relación
adolescente.
En estos
casos conviene que los padres no se inmiscuyan en las relaciones, es
decir, prohibiéndolas o condicionándolas, ya que esto
hará que los adolescentes se empeñen en seguir manteniéndola
a pesar de ser una relación que no les lleva a ninguna parte.
Lo más conveniente es dejar que esas relaciones no anulen la
personalidad de los jóvenes y dejar que sean ellos mismos quienes
vean que la relación no tiene ningún tipo de futuro para,
en ese momento, poder decidir si prosiguen o no con ella.
Una
situación límite: El suicidio.
En esta
etapa es cuando más vulnerables son las personas. Esta angustia,
sensibilidad y ansiedad de los adolescentes pueden llevarles a la drástica
decisión del suicidio. En los casos en los que los adolescentes
tienen tendencia a la depresión y a hundirse es muy importante
que tanto los padres como los profesores estén pendientes de
ellos y los ayuden en todo lo posible, tratando de conseguir que superen
ese estado depresivo para evitar que tomen la decisión del suicidio.
Capítulo 1.- Búsqueda del rol.
El adolescente
se comporta de una manera distinta según el ámbito en
el que se encuentra inmerso, así, se comporta de una manera si
está con sus padres, de otra distinta si está en el colegio,
etc.
En muchos
casos el adolescente se deja influir por el grupo de amigos al cual
pertenece y puede variar radicalmente su conducta, dejándose
llevar por lo que hace o dice el resto del grupo.
Esta
búsqueda del rol en un grupo es el anticipo de lo que será
la búsqueda de un rol en la sociedad adulta.
Cuando
el adolescente no muestra una coherencia de personalidad y actúa
según lo que manda o dicta el grupo está demostrando que
no se valora a sí mismo o que no es capaz de mostrarse tal y
como es, lo cual muestra la incapacidad que tendrán, en un futuro
próximo, de desarrollarse plenamente como persona.
Es importante
que los padres, al percatarse de estas situaciones, apoyen y ayuden
al adolescente a entender que lo importante no es que los acepte el
grupo sino que se acepten ellos mismos, que se comporten tal y como
son sin miedo, ya que de esta manera serán aceptados en la sociedad.
Capítulo
2.- Aceptación de las normas.
En la
adolescencia es muy habitual que se infrinjan las normas, es el período
de rebeldía en el que intentan demostrar a toda costa que son
diferentes a los demás y, por ello, transgreden los límites
que marcan las normas.
Esta
práctica es muy frecuente en los adolescentes (se cuelan, superan
los límites de velocidad...) pero cuando estas prácticas
superan la “normalidad” y llegan a extremos preocupantes
(por ejemplo cometer un robo, falsificar una firma, etc.) los padres
deben tomar cartas en el asunto.
Es importante
que los padres y profesores hagan reflexionar a los adolescentes sobre
la falta de solidaridad de estos actos, el riesgo que pueden correr
en algunas ocasiones y, en ningún caso, aprobar estas prácticas,
ya que con ello lo único que se consigue es incitarlos a que
sigan cometiéndolas.
Capítulo
3.- Sectas.
La mayoría
de los adolescentes se interesa mucho por la astrología, el tarot
y los horóscopos. Este interés es normal y positivo pero
puede llegar a ser peligroso cuando el adolescente es vulnerable y no
tiene el criterio suficiente para determinar si lo que le están
explicando es válido o no, ya que en estos casos corre el riesgo
de ser captado por una secta.
Cuando
un adolescente no tiene ningún tipo de motivación, es
extremadamente rebelde o muestra unas profundas carencias afectivas
tiene muchas más posibilidades de caer en una secta que otro
adolescente que tenga estas bases bien asentadas.
Para
evitar que los adolescentes sean víctimas de una secta se les
debe inculcar que no se debe confiar en todo el mundo y que deben tener
criterio propio para ser capaces de diferenciar lo que es válido
y creíble de lo que no lo es. Es básico que aprendan a
realizar un juicio sobre la información que reciben para saber
determinar si merece o no la pena tenerla en cuenta. Puede ser útil
mostrarles noticias de sectas en las que ha habido suicidios colectivos.
Capítulo
4.- Relaciones virtuales.
Actualmente
los jóvenes pasan muchas horas en el ordenador, conectados a
Internet y ello hace que se aíslen del mundo que les rodea y
que inicien relaciones virtuales a través del ordenador. En estas
relaciones muchas veces se miente ya que, al ser todo virtual, uno puede
crearse su propio físico y su propia personalidad, lo que en
muchos casos les causa confusión, dado que viven sensaciones
que no son reales, ya que no son ellos mismos quienes entablan la relación
virtual, sino el personaje que han creado para ellos.
En algunos
casos el adolescente llega a aislarse tanto de la realidad que acaba
por creerse el personaje que ha creado, con lo que vive una vida que
no es la suya, sino que es la fantasía virtual que ha creado
para evadirse.
En estos
casos los padres deben intentar pactar las horas de acceso al ordenador
con el adolescente, intentando que éste se comunique más
con su familia o, también como medida de comunicación,
tratar de acceder juntos a Internet, padres e hijos, entrando en páginas
de interés para todos o intercambiando información entre
todos. En ningún caso los padres deben prohibir tajantemente
el acceso a Internet, ya que esto sólo conseguirá el efecto
contrario.
Capítulo
5.- Conductas agresivas.
El adolescente
tiende a ser egoísta, agresivo y dependiente. Estas características
se ven acentuadas si el niño, ya en la infancia, presentaba alguna
de ellas.
En muchos
casos esta agresividad se debe a los cambios hormonales y no tiene una
mayor importancia pero sí la tiene cuando no hay ningún
motivo que justifique esta agresividad.
Cuando
esto sucede es porque el adolescente presenta una clara inseguridad
y no aceptación de sí mismo y una importante falta de
autocontrol ya que pierde los nervios con demasiada frecuencia, con
lo cual demuestra ser una persona débil que necesita demostrar
su superioridad de algún modo (en este caso físicamente)
para sentirse mejor.
La mejor
alternativa que los padres pueden ofrecer a sus hijos adolescentes para
paliar estas conductas es hacerles entender que no es el comportamiento
más adecuado y enseñarles a razonar para evitar los enfrentamientos
y peleas. Aquí es muy importante la educación anterior,
ya que si el niño ha sido educado con violencia difícilmente
podrá no tener conductas violentas en su adolescencia y su edad
adulta.
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